Una de las palabras más repetidas de la resaca electoral ha sido confluencia.

Mucha gente la quiere entender como convergencia o unidad popular. Pero yo creo que es otra cosa.

La confluencia sería la colaboración entre movimientos sociales y partidos instrumentales.

Si Manuela Carmena llegase a ser alcaldesa de Madrid, algunas políticas municipales podrían ser llevadas a cabo por activistas de movimientos sociales; por ejemplo:

Es decir, sería más propio hablar de unidad ciudadana.

Incluso, el movimiento okupa podría llegar a acuerdos de colaboración para gestionar edificios municipales infrautilizados.

Es decir, gestionar por fin lo común. No doy más ideas para no hacerme ilusiones.

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