En estos días, se está hablando mucho de una segunda transición, primera ruptura o cualquier otra expresión que venga a significar que algo va a cambiar.

Y en realidad, algo ya ha cambiado sin que haya tenido que pasar por las urnas. No digo que sea una transición digital; pero algo de eso hay.

Hasta hace relativamente poco, no se podían hacer cosas como estas por el común de los mortales:

Dos ciudadanos intercambiando información a través de twitter puede parecer poca cosa. Pero va a depender mucho de la información intercambiada y las etiquetas que utilicen que esos relativamente poco importantes 140 caracteres tengan mayor o menor recorrido.

Hay una presión continua sobre la transparencia de los partido políticos y no solo por el tema de la corrupción que prácticamente es sistémica. Sino porque ya hay la sensación generalizada de que todo lo que se te oculta acabará afectando a tu bolsillo.

Los partidos emergentes y las CUP’s a las que han dado lugar tienen gran parte de su fuerza en las redes sociales y eso ya no hay forma de pararlo.

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